CONTRA EL IMPERIALISMO FÓSIL: VENEZUELA NO ES BOTÍN, Y ABYA YALA NO ES ZONA DE SACRIFICIO

Desde hace más de 500 años, el Norte Global ha querido hacer de Abya Yala (América Latina) y del Sur Global una zona de sacrificio del capitalismo. Primero, los imperios coloniales se robaron el oro y la plata, extraídos a costa del genocidio y la esclavización de pueblos originarios y africanos.

Luego, los imperialistas y colonialistas se apropiaron de la tierra para generar plantaciones de azúcar, cacao, tabaco, algodón, café y caucho. Más tarde, con los Estados Nación, la dependencia y la industrialización, saquearon el guano, salitre, cobre, estaño, hierro y carbón. En el siglo XX comenzó la extracción de combustibles fósiles, como el petróleo, recursos que hacen funcionar el engranaje industrial y capitalista y que hoy nos tienen en la peor crisis climática de la historia.

También en el siglo XX, Estados Unidos intervino en las naciones latinoamericanas e impuso Estados rentistas y dictaduras funcionales al capital y a sus intereses geopolíticos. En el siglo XXI, además del extractivismo fósil, bajo el discurso de crisis climática y transición verde, el extractivismo continúa ahora bajo el color “verde”. Hoy los “recursos” preciados son litio, cobalto, níquel, cobre, tierras raras, silicio, agua y ecosistemas convertidos en sumideros de carbono, mercados de compensación o “soluciones basadas en la naturaleza”.

En distintas épocas le han llamado de distintas formas: evangelización, civilización, progreso, desarrollo. Puede tener el apellido fósil o verde, pero es lo mismo: imperialismo. Es el mismo imperialismo que ha devastado regiones enteras del Medio Oriente para asegurar el control del petróleo, y que hoy vuelve a desplegarse con fuerza en Abya Yala.

En la madrugada del 3 de enero de 2026, el gobierno de Estados Unidos intervino militarmente en Venezuela, bombardeando distintas zonas de la capital, Caracas, matando a decenas de personas, y secuestrando al entonces presidente Nicolás Maduro y a su esposa, bajo la excusa de la “guerra contra el narcotráfico”. Cabe destacar que bajo esta excusa, también el gobierno de Estados Unidos ha asesinado a 115 personas en embarcaciones en el Caribe y el Océano Pacifico. 

Horas después de la intervención, Trump declaró públicamente:

“No estaban bombeando casi nada en comparación con lo que podrían haber estado bombeando… Vamos a hacer que nuestras grandes compañías petroleras entren, gasten miles de millones de dólares y comiencen a ganar dinero… Vamos a dirigir el país hasta lograr una transición adecuada”.

Estas declaraciones confirmaron lo evidente: Estados Unidos no interviene por el pueblo venezolano, ni por la democracia, ni por los derechos humanos, ni por el clima, ni por la vida. Interviene porque Venezuela tiene petróleo, gas y otros “recursos estratégicos”, históricamente tratados como botín

El mismo gobierno que ha sido incapaz de hacer justicia a las mujeres que han denunciado abuso sexual de su actual presidente, Donald Trump; que ha permitido que se criminalice y violente a personas migrantes latinoamericanas a manos de ICE; que ha llevado a cabo bombardeos en Siria, Irak, Irán, Somalia, Yemen o Nigeria; y que ha apoyado y financiado el genocidio y apartheid en Palestina, no es ni será ninguna autoridad moral ni política para intervenir en Nuestra América.

La intervención armada de EEUU en Venezuela constituye una violación flagrante del derecho internacional, de los principios de no uso de la fuerza y libre determinación de los pueblos consagrados en la Carta de las Naciones Unidas, y una clara reinauguración de la Doctrina Monroe: el intento de reafirmar el control imperial sobre los territorios, bienes comunes y pueblos de Abya Yala.

La gravedad de esta ofensiva no es solo política o geopolítica: es también climática. El IPCC, en su Sexto Informe de Evaluación, establece que las emisiones asociadas a la infraestructura fósil que ya existe en el mundo son suficientes para superar el presupuesto de carbono compatible con 1.5 °C, el límite científico para evitar los peores impactos climáticos.

En este contexto, reactivar y expandir la explotación petrolera en Venezuela es abiertamente incompatible con la ciencia climática. Venezuela posee 303 mil millones de barriles de reservas probadas de petróleo, las mayores del mundo. Quemar esas reservas liberaría aproximadamente 131 gigatoneladas de CO₂, sin contar emisiones adicionales por extracción, refinación y transporte. Esto contribuiría enormemente al calentamiento global, empujando deliberadamente al planeta más allá de los límites que hacen posible la vida como la conocemos.

Históricamente, Estados Unidos ha justificado su intervencionismo construyendo narrativas de “enemigos”: comunistas, terroristas, migrantes o narcotraficantes. Lo que hoy pasa en Venezuela puede repetirse en toda Abya Yala. Estados Unidos no actúa como salvador, actúa como poder hegemónico. Su historial en Irak, Libia o Afganistán demuestra que la intervención unilateral no produce democracia, sino dependencia, fragmentación social y violaciones sistemáticas de derechos humanos.

Condenamos sin ambigüedades el autoritarismo del gobierno de Nicolás Maduro, las violaciones a derechos humanos y crímenes de lesa humanidad del Estado venezolano. Exigimos la liberación de todas las personas presas políticas y esperamos que los crímenes del Estado venezolano no queden impunes. Pero esa condena no puede ser usada para legitimar una intervención imperial ni un nuevo ciclo de saqueo.

La crisis venezolana no se resuelve con tutelajes externos, sanciones, bombardeos ni ocupaciones militares. Se resuelve garantizando algo mucho más profundo: que ningún poder vuelva a dominar y explotar territorios, personas, ecosistemas y energía en nombre del progreso por encima de los derechos de las personas y de la naturaleza

Lo que hoy ocurre entre Estados Unidos y Venezuela no es un conflicto lejano: es una señal de advertencia sobre el tipo de mundo, y de región, que se está configurando/ estamos permitiendo. La gravedad de la situación sin repercusiones globales es un ejemplo para que otras naciones repliquen esta lógica imperialista en distintas regiones del Sur Global del mundo.

El imperialismo estadounidense en Venezuela y en Abya Yala:

  • Reduce los territorios a recursos, convirtiendo la naturaleza en mercancía, negando que en ellos habitan pueblos, culturas y ecosistemas vivos.
  • Profundiza la crisis ambiental, reforzando un modelo energético responsable del colapso climático y retrasando una transición energética justa
  • Vulnera la soberanía, la autodeterminación de los pueblos y los derechos humanos.
  • Normaliza la desigualdad global, perpetuando una relación en la que el Norte se beneficia mientras el Sur asume los costos sociales y ecológicos.
  • Sienta precedentes peligrosos, debilitando las normas internacionales de derechos humanos y abriendo la puerta a nuevos conflictos socioambientales..

En un contexto donde siete de los nueve límites planetarios ya han sido superados, el imperialismo fósil es una amenaza directa para la vida en la Tierra. La crisis ambiental no es solo ecológica, es política. Mientras los territorios del Sur Global sigan siendo vistos como reservas de recursos y no como espacios de vida, la devastación continuará repitiéndose con distintos nombres. 

Defender la vida hoy implica decirlo con claridad: no al autoritarismo interno, pero tampoco al imperialismo fósil, verde, o de cualquier tipo. Sin soberanía ambiental no hay transición justa, y sin justicia climática no hay verdadera democracia.

Abya Yala no es una zona de sacrificio.
Es un territorio vivo, y ejercerá su derecho a decidir su propio destino. Defender la autodeterminación de los pueblos del Sur Global es defender la tierra, el agua, los ecosistemas y el futuro común que hoy está en disputa.

Organizaciones firmantes: 

Colombia:

  • Barranquilla+20
  • Corporación Sihyta 
  • Life of Pachamama

El Salvador:

  • Habitat Sivar

México:

  • Asamblea Ecologista Popular
  • Contener La Paz
  • Coordinadora de Colectivos, Activistas y Organizaciones Sociales de Michoacán (CAAOS)
  • Coordinadora de Pueblos y Organizaciones del Oriente del Estado de México en Defensa de la Tierra, el Agua y su Cultura-CPOOEM
  • Deuda x Clima MX
  • ECO (Expresión Colectiva por la Naturaleza)
  • Frente Antigentrificación CDMX
  • Frente Nacional por las 40 horas
  • Las cuida detrás
  • Legado Gaia (LEGAIA) 
  • No se metan con nuestras hijas 
  • Obrera Cdmx
  • Socialismo o extinción México – izquierda internacional 
  • Tierra Nuestra
  • Tierra Resiliente
  • Union de Crédito Mixta Plan Puebla

Portugal:

  • Climáximo

¡DEFENDER LA VIDA CUESTA LA VIDA!

Comunicado de cierre de la Caravana Mesoamericana por el Clima y la Vida

La Caravana Mesoamericana por el Clima y la Vida ha concluido, no como quien baja una bandera, sino como quien entiende el ciclo de la vida: porque la planta muere, para que las semillas vivan.

Hoy afirmamos, con convicción y ternura colectiva, que la Caravana ha muerto simbólicamente, no como derrota, sino como siembra. Morimos para dispersarnos, para germinar en otros territorios, en otros cuerpos, en otras luchas. Morimos porque no queremos convertirnos en estructura, en vanguardia, en nombre vacío, en pirámide, en fósil. Morimos para seguir viviendo, porque defender la vida cuesta la vida.

Nacimos caminando desde el norte, desde el desierto y el río del Pueblo Yaqui, donde el agua es defendida como se defiende la memoria. Atravesamos montañas, costas y selvas; pueblos Purépechas, nos reunimos comunidades Zapotecas, Chontales, Ikoots, Mixes, Ngiguas, Zoques, Mazatecas, Mayas barrios populares y territorios en resistencia. Cruzamos fronteras impuestas, pasamos del llamado México a la llamada  Guatemala, en territorios Kakquickel y K’iche, a territorios Nawat y Lenca del llamado El Salvador, a territorio Lenca rebelde donde luchó la compañera Berta Cáceres en el actual Honduras. También chocamos con muros autoritarios de “izquierda” que intentaron detenernos en Nicaragua, donde sabemos que resisten al extractivismo pueblos como el Miskito. Volvimos a rearmarnos con fuerza y recomponer el camino, y seguimos por Costa Rica, en territorio ancestral Bribri y Brörán, hasta Panamá, donde hay una lucha histórica contra la minería desde la Guna Yala hasta las universidades. Viajamos luego de territorio ancestral Muisca de Colombia con luchas anitiimperialistas, ambientales, para llegar a la Amazonía en Brasil, territorio de múltiples pueblos indígenas que resisten a los embates más recientes del capitalismo. Enlazamos voces, dolores y esperanzas que no caben en mapas ni en cumbres oficiales.

En cada territorio escuchamos el mismo grito con distintos acentos: la crisis climática no es natural, es política. Mesoamérica, y Abya Yala en general, es la región más peligrosa para defender la vida. Enfrentamos extractivismo, militarización, criminalización, consultas simuladas, migración forzada, desapariciones, criminalización y asesinatos en total impunidad. La crisis climática tiene nombres responsables, empresas, bancos, ejércitos y gobiernos… es el resultado de un modelo que despoja, extrae, militariza, endeuda, contamina y mata, mientras se disfraza de progreso y desarrollo, el mismo modelo que desde hace más de 500 años nos ha saqueado. 

La Caravana fue un grito colectivo contra los megaproyectos extractivos, la agroindustria, la minería, las hidroeléctricas, los monocultivos, las granjas industriales, los corredores industriales y energéticos que atraviesan Mesoamérica dejando a su paso muerte y violencia. Fue una denuncia contra la militarización de los territorios y la criminalización de quienes defienden el agua, la tierra y la vida. Fue un llamado urgente frente a la crisis del agua; a la privatización de lo común, de la tierra y los saberes; a la expulsión sistemática de los Pueblos Indígenas de los territorios ancestrales; a la gentrificación en las comunidades y costas.

También fue un llamado contra el extractivismo y colonialismo verde. Caminamos para denunciar que no hay transición justa mientras los territorios sigan siendo zonas de sacrificio; que no hay soluciones climáticas cuando se decide sobre nuestros cuerpos y tierras sin consentimiento, o con consultas fabricadas a base mentiras y desinformación; que no hay futuro posible si la vida se reduce a cifras, bonos, créditos, fondos, intereses y métricas de mercado. Caminamos para decir que la Tierra no está en venta, que los ríos no se compensan, que los bosques no se capitalizan, que las identidades no se borran, que la vida no se administra desde oficinas lejanas.

La Caravana también fue un espacio de encuentro. De mirarnos a los ojos. De reconocernos en la diferencia. De construir redes entre Pueblos Indígenas, comunidades campesinas, juventudes organizadas y colectivas urbanas que no se resignan. La Caravana no llevó respuestas cerradas; llevó preguntas incómodas y la certeza de que nadie salva a nadie y nadie se salva solo: nos salvamos todxs juntxs.

En este caminar también enfrentamos contradicciones. Un deslinde público emitido por una organización que no formó parte de este caminar, y fue realizado sin cuidado colectivo ni responsabilidad política, puso en riesgo la integridad física y la seguridad de toda la Caravana en su recorrido por una región azotada por la violencia criminal y militarizada. No lo callamos porque callar también es reproducir violencia.

Este acto evidenció una herida más profunda: el autoritarismo, el patriarcado, el edadismo y la intolerancia generacional que persisten incluso dentro de los movimientos que dicen luchar por la vida. Cuando mujeres, disidencias y nuevas generaciones cuestionamos las jerarquías, los liderazgos incuestionables y las formas cerradas de hacer política, muchas veces la respuesta es el señalamiento, el silenciamiento, la exposición o la funa.

Nos intentaron dividir sembrando la duda, expusieron públicamente a personas de las organizaciones convocantes de la Caravana, señalando y acusando sin pruebas, ni fundamentos, solo rumores y palabras que nadie puede sostener de frente, sin disposición al diálogo para resolver o reparar si así fuera necesario. Sin embargo, esto nos hizo más fuertes internamente, ante la incertidumbre, el diálogo; ante la desconfianza, la autocrítica; ante la difamación mediática, el respaldo en territorio y la ratificación de alianzas.

En medio de un supuesto intento de señalar “violencias” y deslindarse públicamente con difamaciones de un proceso del que no fueron parte, invisibilizaron la lucha de pequeñas colectivas y organizaciones jóvenes que fuimos parte del proceso de la Caravana y que seguimos en la Red Espejos del Sur Global. Quienes han calificado de patriarcales nuestras dinámicas, quienes hacen declaraciones públicas sin acercarse a dialogar, han reproducido esta misma violencia patriarcal. Somos mujeres, disidencias y juventudes quienes también somos parte de este proceso colectivo, y nos duele que sin ser parte de esta red, hablen sobre dinámicas que existen como si nosotras no fuéramos capaces de identificarlas y hacerles frente.

Decimos con claridad: no hay justicia climática o social sin coherencia política, no hay emancipación posible si reproducimos las mismas lógicas de control que decimos combatir. Defender la vida implica también transformar nuestras formas de organizarnos, aprender a cuidarnos y reconocer que otros mundos solo nacen si dejamos morir prácticas viejas y rancias.

Mientras dentro de nuestros movimientos el conflicto y las violencias se perpetúan, los poderosos se benefician, los proyectos extractivos avanzan, las comunidades se dividen. Podemos dejar de caminar junto a otrxs, siempre respetando su trabajo y esperando que con la misma dignidad lo hagan con el nuestro. Por eso, estamos dispuestxs a curar y sanar las heridas colectivas que surgen al caminar en la misma lucha, siempre poniendo los cuidados al centro, sin punitivismos y con justicia restaurativa.

Lo que exigimos y lo que sembramos

Exigimos que se detenga el saqueo de nuestros territorios y que se reconozca la deuda histórica, climática y social que pesa sobre los pueblos del Sur Global. Exigimos el fin de la criminalización de las defensoras y defensores, el desmantelamiento del modelo extractivo y la autonomía real de los pueblos para decidir sobre nuestro presente y nuestro futuro.

Pero no solo exigimos: sembramos. Sembramos vínculos, análisis compartidos, aprendizajes colectivos y la convicción de que la vida se defiende desde abajo, en común, sin permisos.

Desde este cierre que es inicio, saludamos con profundo respeto y cariño al Ejército Zapatista de Liberación Nacional en su aniversario número 32 y que en estos momentos realizan el Semillero “De pirámides, de historias, de amores y, claro, desamores”. En sus palabras rebeldes, en sus análisis geopolíticos y en sus propuestas de lo común, nos reflejamos. Su lucha es nuestra lucha. También nosotros vemos las pirámides: las del poder, las del capital, las del patriarcado, las de la izquierda fosilizada e institucionalizada. Y sí, las estamos quemando, como nos enseñaron este agosto. Sabemos que es difícil, pero también sabemos que no es imposible.

Hoy la Caravana Mesoamericana por el Clima y la Vida muere para vivir.

Muere para multiplicarse.

Muere para no convertirse en monumento.

Porque defender la vida cuesta la vida, pero rendirse cuesta mucho más.

¡La Tierra no se vende, se defiende!

¡Hasta que la dignidad se haga costumbre!

Atentamente, la difunta comisión de coordinación y organización de la Caravana Mesoamericana por el Clima y la Vida… y las semillas de la nueva Comisión de Coordinación de la niciativa internacional de los Espejos del Sur Global.

Represión de pueblos en la COP30 en Brasil: Posicionamiento de la Caravana Mesoamericana por el Clima y la Vida

Fotos: Danilo Verpa – Folhapress y Anderson Coelho – Reuters

Lo que ocurrió ayer en la zona azul de la COP30 del Clima desenmascara la verdadera cara de este espacio: una cumbre del capital disfrazada de cumbre ambiental. Mientras se reciben con honores a banqueros, acaparadores de tierras, industriales, petroleras y mineras y sus representantes políticos, los pueblos, los trabajadores y trabajadoras, los defensores de la tierra somos excluidos, reprimidos y silenciados.

Denunciamos las falsas soluciones que aquí se promueven —mercados de carbono, bonos verdes, canjes de deuda, mecanismos como el TFFF, megaproyectos energéticos y de megaminería — como maquillaje verde del mismo sistema que nos conduce al colapso. No hay soluciones dentro del capitalismo, porque su motor es la acumulación infinita a costa de los territorios, los cuerpos y la vida.

Su sistema de explotación, dominación y genocidio/ecocidio para aumentar sus ganancias es el responsable de las emisiones de gases de efecto invernadero. Son los mismos que masacran impunemente al pueblo palestino, a las personas de empobrecidas en las favelas, en el Caribe, en el Pacífico y se enriquecen con la devastación de la Amazonía y los océanos, pulmones del Planeta.

La represión vivida ayer en la COP30 es la misma que sufren a diario los pueblos y trabajadores que defienden sus medios de vida, el agua, la tierra y el clima frente al capital y sus ejércitos. Pero este acto político de dignidad debe multiplicarse en levantamientos masivos en todo el mundo que pongan fin al poder de quienes se lucran con la destrucción.

Denunciamos igualmente que en esta cumbre se le sigue dando espacio al ente genocida de isra*l, perpetúando la injusticia y que no responda ante la comunidad internacional por los crímenes de lesa humanidad, colonialismo y genocidio contra el pueblo de Palestina.

A los pueblos y colectivas que siguen desde abajo y en el Sur, les recordamos que llegar a estas salas no es el fin, que tener una acreditación o estar cerca de los poderosos no es el verdadero objetivo que perseguimos. Seguir construyendo alternativas vivas a la crisis climática, organizarnos en autonomía y alcanzar la justicia para nuestros pueblos y territorios sigue siendo el frente común que nos une.

¡Más que defensores de la Naturaleza, somos la Naturaleza defendiéndose!

¡Poner fin al capitalismo y el imperialismo es la única solución verdadera a la crisis ambiental global!

Pronunciamiento: CONTRA LAS FALSAS SOLUCIONES

Desde las organizaciones, pueblos y comunidades que integramos la Caravana Mesoamericana por el Clima y la Vida

En el marco de la próxima Cumbre de Cambio Climático (COP30), alzamos la voz desde los territorios heridos, desde las montañas, las costas, las selvas y los barrios donde se defiende la vida con el cuerpo, la palabra y la memoria.

No hablamos desde los salones donde se negocia el futuro del planeta como si fuera una mercancía. Hablamos desde los lugares donde la defensa de la Tierra ha costado persecuciones, desplazamientos, desapariciones, encarcelamientos y asesinatos. Desde donde los pueblos han resistido siglos de despojo y hoy enfrentan nuevas formas de colonización disfrazadas de políticas climáticas.

Denunciamos con firmeza las falsas soluciones que los gobiernos y las corporaciones pretenden imponer en la COP30: los canjes de deuda, los bonos de carbono, la geoingeniería, la captura de carbono y especialmente el Tropical Forest Forever Fund (TFFF). Todas estas propuestas son nuevos mecanismos de despojo, instrumentos del capitalismo verde que buscan seguir acumulando ganancias mientras los pueblos ponen los muertos.

El TFFF es la más reciente máscara del colonialismo financiero. Presentado como un fondo para “salvar los bosques tropicales”, en realidad consolida el control corporativo sobre los territorios, privatiza la naturaleza y convierte la selva en un activo financiero. Bajo la gestión del Banco Mundial, una institución responsable histórica del endeudamiento, el extractivismo y la miseria en el Sur Global, este fondo garantiza ganancias a inversionistas del Norte Global mientras las comunidades que han cuidado los bosques, las selvas, los ríos y todo bien natural común por generaciones son desplazadas, criminalizadas y empobrecidas.

La financiarización de la vida no es una solución: es el problema. Cada nuevo fondo, cada bono de carbono, cada mecanismo de “compensación” es una forma de seguir saqueando con otro nombre. Bajo la mentira de la transformación del sistema a través del desarrollo sostenible, buscan proteger sus intereses: la maximización de la ganancia. Hablan de cuidar la naturaleza solo cuando les puede generar riqueza. Ven a la crisis climática como una oportunidad de ganar más dinero. Buscan ponerle precio a la vida, cuando históricamente fue lo que creó la crisis climática en primer lugar.

Nos niegan la autodeterminación y nos obligan a mendigar lo que por justicia nos corresponde: el derecho a existir en nuestros territorios, sin deudas ni permisos. La verdadera justicia climática no se negocia en mercados de carbono. Se construye desde la autonomía, desde los pueblos que defienden el agua, los bosques, la tierra y el aire con las propias manos. Se construye desde la memoria de quienes han sido asesinados por cuidar la vida, desde Berta Cáceres hasta las decenas de defensoras y defensores anónimos de Mesoamérica y Abya Yala.

Por eso, exigimos:

  • La anulación inmediata, total e incondicional de la deuda externa del Sur Global.
  • El reconocimiento y la reparación de la deuda climática e histórica que los países y corporaciones del Norte deben a los pueblos del Sur.
  • El fin del modelo extractivo, agroindustrial y militarizado, que es financiado por los Bancos Multilaterales de Desarrollo, y que sostiene la crisis climática.
  • El cese de la criminalización y la violencia contra quienes defienden los territorios.

Nuestros pueblos no necesitan financiamiento condicionado ni falsas promesas de desarrollo. Necesitamos autonomía, justicia y vida.

Los bosques, los ríos, las montañas y los cuerpos no son activos financieros. Son tejidos vivos que sostienen la existencia. Y su defensa no se vende, no se negocia, no se rinde.

¡No al TFFF!
¡No a las falsas soluciones!
¡No a la financiarización de la vida!
¡La Tierra no se vende, se defiende!
¡Por la vida, la dignidad y la libre autodeterminación de los pueblos del Sur Global!

APIIDTT

Deuda x Clima

Legado Gaia (LEGAIA)

Centro de Investigación en Comunicación Comunitaria

Acción Colombiana por la Soberanía Ambiental

Comunicado: Fin del capítulo El Salvador de la Caravana Mesoamericana

Fotos: Lizbeth Hernández

19 de octubre de 2025

Desde la Caravana Mesoamericana por el Clima y la Vida queremos extender nuestro más cálido y profundo agradecimiento a nuestrxs compañerxs que luchan desde ese territorio mal llamado El Salvador, con sus corazones llenos de dignidad y resistencia. A las organizaciones que nos recibieron en sus espacios y compartieron su camino en la lucha por su territorio y forma de vida con nosotros.

Durante nuestro recorrido por distintas comunidades, fuimos testigxs del esfuerzo incansable que realizan día a día para sostener la vida en medio de un contexto profundamente adverso, marcado por la violencia, la militarización y la represión impuestas por un régimen autoritario que busca despojarles de sus tierras, sus recursos e incluso de sus propias vidas.

A pesar del miedo y el riesgo, lxs compañerxs nos compartieron sus historias, sus luchas y sus sueños de justicia y libertad. Sus palabras resuenan como un llamado urgente a la solidaridad, a la defensa de los bienes comunes y a la protección de quienes defienden la vida frente al despojo y la impunidad.

Queremos también compartir con quienes nos leen desde otros territorios que, por razones de seguridad e integridad, la información y los contenidos difundidos por la Caravana sobre las comunidades que resisten en este territorio han sido deliberadamente limitados. Esta decisión responde a la grave situación de riesgo que enfrentan defensoras, defensores y comunidades organizadas en el país bajo el régimen de excepción. Nuestro compromiso es proteger su anonimato y su seguridad, al tiempo que mantenemos vivo el mensaje de resistencia y esperanza que emana de sus luchas.

La Caravana Mesoamericana por el Clima y la Vida reconoce y honra el trabajo de todas las comunidades que, a pesar de la represión, continúan defendiendo la tierra, el agua, los territorios y la dignidad de los pueblos. Su fuerza nos inspira a seguir caminando juntxs, tejiendo redes de apoyo y construyendo horizontes comunes de justicia, autonomía y vida digna para todas las personas en la Abya Yala.

¡Nuestra gratitud y solidaridad infinita con los pueblos originarios en resistencia!
¡Por qué la tierra no se vende, se ama y se defiende!

La Caravana Mesoamericana llega a territorio Lenca, en El Salvador

Fotos: Lizbeth Hernández

El pasado 16 de octubre, la Caravana Mesoamericana por el Clima y la Vida visitó la comunidad Icacal en territorio Lenca, ubicada en la costa oriente de El Salvador. Durante la jornada se realizó un encuentro entre autoridades y miembros de diversas comunidades originarias, colectivos y defensores de derechos humanos.

En la reunión, miembros de la comunidad denunciaron el despojo de sus tierras, la criminalización y el hostigamiento que enfrentan por defender su territorio bajo el régimen dictatorial de Nayib Bukele, así como el ecocidio de sus zonas naturales provocado por megaproyectos como el Aeropuerto del Pacífico.

MILPA Filial Oriente, una organización campesina e indígena integrante del Sindicato de Trabajadores y Trabajadoras del Campo (MILPA), nació en resistencia a este proyecto de muerte del Aeropuerto del Pacífico. Ángel Flores, coordinador MILPA, explicó que este esfuerzo colectivo combina la lucha sindical con la defensa de la Madre Tierra, la revitalización de la espiritualidad ancestral y los derechos colectivos de los pueblos originarios y denuncian que este proyecto ha devastado la zona costera oriental, destruyendo ecosistemas, vías de comunicación y los medios de vida de las comunidades campesinas e indígenas.

Cuando el Aeropuerto del Pacífico fue anunciado oficialmente en 2021, este generó un efecto inmediato de especulación inmobiliaria en toda la región. Antes del anuncio, una manzana de tierra (aproximadamente 7.000 m²) costaba entre 3.000 y 4.000 dólares; hoy alcanza hasta 60.000 dólares, volviéndose inaccesible para las comunidades locales. Además, el 24 de noviembre del mismo año, el régimen aprobó una Ley de Expropiación que permite al Estado declarar un territorio “de interés público” y despojar a sus habitantes a cambio de una compensación mínima, sin posibilidad de acceder a tierras equivalentes. En zonas de playa, los precios alcanzan hasta 100.000 o 200.000 dólares por manzana, evidenciando la lógica especulativa del despojo.

Ángel Flores denunció que la construcción del aeropuerto responde a intereses de turistificación y especulación inmobiliaria, articulados con agendas de poder económico transnacional:

“El paisaje ha sido cambiado violentamente, desmontando la forma y estilo de vida propios de estos territorios para dar paso a la mercantilización de la vida”.

La comunidad pide no perder de vista que El Salvador vive bajo una dictadura, donde han desaparecido los espacios democráticos y el Estado actúa al servicio de un modelo patriarcal, colonial, extractivista y capitalista. Bukele, que modificó la Constitución para perpetuarse en el poder, impulsa megaproyectos y marcos legales que favorecen la acumulación privada y el despojo de bienes comunes.

Uno de los casos más graves ocurre precisamente en esta comunidad predecesora a las haciendas coloniales, El Icacal, donde la empresa Desarrollo Turístico del Pacífico S.A. de C.V., propiedad de la familia Murray Meza, pretende apropiarse de 11.5 kilómetros de playa, afectando a más de 80 familias que han habitado el territorio por generaciones.

En su testimonio, Anadeise Arias, presidenta de la comunidad, relató cómo desde la primera audiencia judicial a favor de la comunidad fueron rodeados por policías y amenazados por pandillas. Esto le provocó ansiedad, pánico y pérdida de sueño. Denunció que las acciones de hostigamiento y vigilancia continúan de manera sistemática.

Otro miembro de la comunidad de Lima relató cómo intereses empresariales, a través del abogado Joel Rivalinar, han intentado despojar a 86 familias de 84 manzanas de tierra. Explicó que la falta de representación legal adecuada, debido a los costos económicos, ha dificultado la defensa de sus derechos en instancias judiciales superiores, evidenciando la desigualdad y vulneración del acceso a la justicia.

Entre las zonas más amenazadas se encuentran la franja costera del oriente, actualmente disputada por grupos empresariales, fundaciones, bufetes de abogados, funcionarios gubernamentales y estructuras del crimen organizado. Además del Aeropuerto del Pacífico, el gobierno promueve el megaproyecto “Sur City”, antes denominado “Bitcoin City”, que busca privatizar tierras comunales para proyectos turísticos y urbanos de lujo, desplazando comunidades campesinas e indígenas.

Esta práctica de despojo territorial sigue un modus operandi recurrente en múltiples comunidades del territorio mal llamado México, donde grupos empresariales, bufetes de abogados, funcionarios gubernamentales y estructuras del crimen organizado se articulan para apropiarse de las tierras de los pueblos originarios. Un caso que nos acompaña en la Caravana Mesoaméricana por el Clima y la Vida es la comunidad Chontal de El Coyul, en el Istmo de Tehuantepec, que este 30 de octubre enfrentará nuevamente una audiencia para dictaminar la inocencia y absolución de las y los 21 compañeros que cuentan con delitos fabricados de despojo y secuestro y por los cuales el Estado les exige multas y reparaciones de daños colectivas e individuales, todo esto mientras continúan respaldando la devastación ambiental de las playas de la comunidad, afectando gravemente la fauna nativa y los ecosistemas locales, así como la forma de vida de la comunidad.

En paralelo, se reactiva la minería metálica en la zona norte del país, pese a estar prohibida por ley, y se expande el urbanismo depredador en la cordillera volcánica central, provocando graves inundaciones y pérdida de fuentes hídricas.

Posterior al encuentro, Edwin Yovanis, lun pescador artesanal de la comunidad llevó a una comitiva de la Caravana a un recorrido por los manglares y playas de Icacal, mostrando el impacto ambiental del despojo y los megaproyectos: el mar ha ido avanzando sobre la playa y el manglar, destruyendo ecosistemas vitales para la pesca artesanal, la reproducción de especies y la seguridad alimentaria de la comunidad. Edwin denunció que los proyectos turísticos y las acciones del gobierno priorizan intereses económicos sobre los derechos y la vida de las familias locales, afectando directamente el sustento de pescadores y campesinos. Además, señaló que las autoridades han llegado a exigir documentos de identidad de los habitantes bajo intimidación, reforzando la criminalización de la comunidad.

“Hace como unos ocho días, mi vivienda fue rodeada por nueve carros de patrulla, aquí en el lugar, no estaba yo en mi casa, andaba en altamar pescando, intimidando a mi compañera de vida, diciéndole de que entregara su documento único de identidad.”

La comunidad denunció la criminalización y persecución de defensores de derechos humanos, ambientales y sindicales, muchos de los cuales han sido encarcelados bajo el régimen de excepción.

El Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) se ha convertido en un símbolo del autoritarismo estatal, donde se violan sistemáticamente los derechos humanos. MILPA advierte que este modelo de despojo y represión responde a una lógica de acumulación capitalista y a la consolidación de una zona económica trinacional entre El Salvador, Honduras y Nicaragua, articulada al Golfo de Fonseca y a los corredores de interconexión que atraviesan Mesoamérica

“Más de 80 mil personas han sido detenidas, y 450 han muerto en prisión sin sentencia, en condiciones de tortura, hambre y maltrato.”

Ante este panorama, la comunidad reafirma su compromiso con la autonomía, la organización comunitaria y la articulación regional, resistiendo el despojo, la criminalización y la destrucción de su territorio y sus medios de vida.

Nación Yaqui, Sonora, México: Comunicado a la opinión pública en general

15 de OCTUBRE de 2025

Los integrantes de la Tropa Yoremia con el permiso de diversas autoridades que conforman el Gobierno Tradicional de la Tribu Yaqui, respaldamos la Caravana Mesoamérica por el Clima y por la Vida.

Con el debido respeto, la solidaridad, la fraternidad y la solemnidad correspondiente manifestamos:

Al Ejercicio Zapatista de Liberación Nacional

Al Congreso Nacional Indígena

Y a los demás pueblos y comunidades indígenas y afrodescendientes de la República Mexicana

Que los indígenas integrantes del pueblo Yaqui los saludamos y los abrazamos. Asimisno, agradecemos a los organizadores de la Caravana Mesoamérica por el Clima y por la Vida, por sus esfuerzos y valiosos apoyos de lucha en estos momentos de tensión y de desinformación por los últimos ataques que han sufrido en su territorio los compañeros que integran a la Caravana.

Por desgracia, en el Estado de Sonora hemos tenido muy malos gobiernos que nos atacan ferozmente, para deapojarnos de nuestros derechos de dotación sobre las aguas del río Yaqui, las cuales en un volumen considerable por derecho pertecen a la Nación Yoeme-Yaqui y no al Estado Mexicano.

Con tristeza e indignación vemos que diversos servidores públicos violentan nuestros derechos humanos y no respetan nuestros usos y costumbres, ni nuestro sistema normativo interno consuetudinario, en la misma medida en la corrupción y el contubernio de los servidores publicos del Estado Mexicano, también los atacan a ustedes.

Por ello, es que a petición de la Tropa Yoremia de los 8 pueblos yaquis, es que se determino que el 4 de octubre del 2025, se realizara una Asamblea Gemeral del Pueblo Yaqui, en nuestra comunidad del pueblo de Potam, lugar donde dio comienzo formal la Caravana Mesoamérica por el Clima y por la Vida – Capítulo México.

En esta Asamblea General del Pueblo, diversas autoridades que conforman el Gobierno Tradicional de la Tribu Yaqui, tomaron la firme y solemne determinación de comisionar a nuestros compañeros de lucha: Agustín Molina Meza Capitán del pueblo de Potam y a César Cota Tórtola, líder de Tropa Yoremia de los 8 pueblos de la Tribu Yaqui, para acompañarnos durante el recorrido de la Caravana.

Nuestros compañeros están canalizando diversas demandas y denuncias legítimas llevando la palabra del pueblo Yaqui, hasta la Mesoamérica: Guatemala, el Salvador, Honduras, Costa Rica, Panamá, Colombia y Brasil.

Primeramente reconocemos el esfuerzo que realizan todos y cada unos de los integrantes indígenas representantes de sus pueblos y de sus comunidades para participar en la Caravana.

No es fácil lo que viven nuestros delegados en esos caminos. Ya que valientemente arriesgan la vida.

Pero gracias a las organizaciones de la Caravana Mesoamérica por el Clima y por la Vida, es que hoy podemos llevar la lucha de la Tribu Yaqui a otros países, porque en nuestro México solo hemos encontrado oídos sordos por parte de los tres poderes que conforman el Estado Mexicano.

Por esta situación es que queremos aclarar públicamente que las organizaciones coordinadoras de la Caravana Mesoamérica por el Clima y por la Vida nunca se presentaron como parte del EZLN o del CNI, quien afirme eso, está mintiendo. Sí platicaron sobre la represión que sufren, pero no lo vimos mal. Al contrario, miramos bien la información, porque es el mismo dolor que sentimos en la Tribu Yaqui.

Con sinceridad, con humildad y con respeto, les pedimos que no pongan en riesgo con declaraciones divisoras e inoportunas a nuestros delegados y a ningún compañero de la lucha.

Si algo se hace mal, aquí en nuestro pueblo tenemos la costumbre de platicarlo adentro y no afuera, porque eso compromete la integridad de nuestros compañeros y los pone en riesgo ahí donde andan manifestando la verdad de su lucha social pacífica.

Invitamos a todos los pueblos, organizaciones y colectivos a no dividirnos en estos momentos. No tengan desconfianza, somos sus compañeros de lucha y luchamos por la autonomía, la autodeterminación y por la vida de nuestros pueblos. Que la caravana siga creciendo y siga sumando organización y movilización.

¡Respaldo total a la Caravana Mesoamérica por el Clima y por la Vida!

¡Respaldo total a los delegados de la Tribu Yaqui en su paso por Mesoamérica!

¡El río Yaqui se ama y se defiende!

¡Respeto al decreto de Lázaro Cárdenas del año 1940, que nos dotó y nos restituyó de agua suficiente!

¡No al Acueducto Independencia!

¡No al Plan de Injusticia que nos pretenden imponer y que despoja de nuestras aguas!

Atentamente,

Autoridades Tradicionales de la Guardia de la Asunción de María y del pueblo de Vicam Estación de la Tribu Yaqui

Esteban Guillen Álvarez. Temastimol de la Primera Santa Iglesia del pueblo de Potam.

Agustin Molina Meza. Capitán del pueblo de Potam.

Rodrigo Gotogopicio Álvarez. Capitán del pueblo de Vicam Estación.

César Cota Tórtola, líder de Tropa Yoremia de los 8 pueblos de la Tribu Yaqui.

Fernando Jiménez Gutiérrez, Tropa Yoremia de Vicam Estación.

El sentir de la Tropa Yoremia.

COMUNICADO DEL FRENTE DE ORGANIZACIONES OAXAQUEÑAS

Fotos: Yoco Reyes

“Los territorios se acuerpan, la vida se defiende”

A la comandancia general del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional

Al Congreso Nacional Indígena

A quienes caminan con la Caravana mesoamericana por el clima y la vida

Reciban compañeros y compañeras un fraternal y combativo saludo de las comunidades indígenas, campesinas, y populares integradas en las diversas organizaciones conglomeradas en el Frente de organizaciones Oaxaqueñas- FORO. Ante el comunicado que recientemente fue publicado por el CNI queremos a bien comunicar que esta Caravana Mesoamericana por el Clima y la Vida – Capítulo México, misma que fue recibida por este frente en esta ciudad de la resistencia, Oaxaca; es una iniciativa internacionalista con el objetivo de tejer y unificar las luchas populares, de colectivos y movimientos climáticos del Abya Yala, que es muy necesaria ante la innegable guerra contra los pueblos del mundo.

Fuimos convocados a este esfuerzo autónomo internacionalista y mantenemos los ojos y corazones puestos en el caminar que sigue la caravana en estos momentos por la hermana Guatemala, por lo que podemos no solo asegurar sino pues también ser testigos de que en ningún momento se ha utilizado la bandera o el nombre del EZLN o CNI, así como tampoco se ha solicitado recursos o apoyo alguno de carácter económico, ni político a nombre de ustedes, por el contrario esta ciudad de la resistencia fue testigo de que desde este corazón rebelde de Oaxaca nos solidarizamos con sus causas y denunciamos la guerra sistemática que padecen en sus territorios. Guerra que no es tan distinta a la que enfrentamos en Oaxaca.

Por ello queremos manifestar nuestro total respaldo y solidaridad con quienes organizan y hoy caminan en esta Caravana Mesoamericana por el Clima y la Vida y solicitamos a ustedes hermanos y hermanas zapatistas rechazar cualquier intento que trate de desacreditar o deslegitimar con mentiras o señalamientos insostenibles a quienes organizan esta caravana; pues estos señalamientos más allá de unificar las diversas luchas en nuestro país y el mundo, son parte de las estrategias del Estado Mexicano que nos quiere justo así, divididos y aislados porque solo así ellos garantizan su existencia en esta sociedad.

¡ES TIEMPO DE LA UNIDAD EN ACCION!

¡ALTO A LA GUERRA CONTRA EL PUEBLO!

¡SOLIDARIDAD CON LA CARAVANA MESOAMERICANA POR EL CLIMA Y LA VIDA!

FRENTE DE ORGANIZACIONES OAXAQUEÑAS- FORO

COMITÉ POR LA DEFENSA DE LOS DERECHOS INDIGENAS-CODEDI

COMITÉ DE DEFENSA DE LOS DERECHOS DE LOS PUEBLOS DE OAXACA- CODEPO

FRENTE INDIGENA ZAPOTECO- FIZ

CONSEJO DE COMUNIDADES INDIGENAS DE LA SIERRA SUR- COCISS

Ciudad de la Resistencia, Oaxaca a 14 de octubre de 2025.

CODEDI CulturaPresos Políticos Eloxochitlán De Flores Magón OaxacaSol Rojo MxEduca OaxacaEl Giro de la RuedaNodo Solidale

#SolidaridadConlaCaravanaMesoamericabaPorelClimaylaVida

Asamblea de Pueblos del Istmo en Defensa de la Tierra y el Territorio